Trauma infantil y estrés postraumático

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La infancia es una etapa intensa, maravillosa y vulnerable a la vez, esas primeras experiencias marcan para siempre el rumbo de nuestra vida y la visión que tenemos de ella. Nuestros padres nos guían y cuidan ofreciéndonos los pilares de nuestro desarrollo para crecer con seguridad y autonomía.

Pero cuando algo falla, la violencia, la desgracia o la casualidad aparece en nuestra vida cortando el rumbo de esa infancia, y dejando una huella que se quedará ahí para siempre, porque los niños son incapaces no solo de defenderse sino también de comprender por qué existe la maldad o la tragedia.

Este “estrés precoz”, se manifestará como una herida que va a quedar en nuestro cerebro. Ese pico tan grave de estrés y sufrimiento deja su lesión provocando que llegada la edad adulta tengamos más riesgos de desarrollar algún tipo de depresión.

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El estrés postraumático aparece como resultado a una situación en la que la persona ha sufrido o ha sido testigo de una agresión física, amenaza para su vida o la de otra persona y la reacción emocional experimentada implica una respuesta intensa de miedo, horror o indefensión (presenciar una agresión, abusos físicos en la infancia, violación, acoso sexual, agresión física, enterarse de una desgracia, atentados, amenaza con arma, accidentes, etc.).

Habitualmente la persona suele revivirlo intensamente en forma de pesadillas, imágenes y recuerdos constantes, debido a que tiene una respuesta de sobresalto exagerada, dificultades de concentración, irritabilidad, problemas para conciliar el sueño, evita los lugares o situaciones asociados al hecho traumático y rechazan hablar y pensar sobre lo sucedido.

 

Los síntomas pueden remitir o cronificarse dependiendo de las características personales pero una intervención adecuada puede evitar que el trauma se cronifique.

 

Síntomas del trastorno del estrés postraumático

Los síntomas del trastorno del estrés postraumático se clasifican en tres categorías principales que perturban las actividades diarias de la persona:

1. Revivir el hecho:

  • Episodios de reviviscencias, donde el incidente parece estar sucediendo de nuevo una y otra vez.
  • Recuerdos reiterativos y angustiantes del momento.
  • sueños angustiosos recurrentes.
  • Reacciones físicas fuertes y molestas a situaciones que le recuerdan lo sucedido.

2. Evitación:

  • Insensibilidad emocional o sentirse como si no le importara nada.
  • Sentirse despreocupado.
  • No poder recordar aspectos importantes de la situación
  • Falta de interés en las actividades normales.
  • Mostrar menos expresión de estados de ánimo.
  • Evitar personas, lugares o pensamientos que le hagan recordar el hecho.
  • Sensación de tener un futuro incierto.

3. Estado de ánimo negativo:

  • Estado emocional negativo persistente (miedo, enfado, culpa o vergüenza).
  • Creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo.
  • Percepción distorsionada persistente de la causa o las consecuencias del suceso.
  • Disminución importante del interés o la participación en actividades significativas.
  • Sentimiento de desapego o extrañamiento de los demás.
  • Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas.

4. Excitación:

  • Sentirse más alerta (hipervigilancia).
  • Dificultad para concentrarse.
  • Sobresaltarse fácilmente.
  • Tener una respuesta exagerada a las cosas que causan sobresalto.
  • Sentirse irritable o tener ataques de ira.
  • Tener dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormido.

Como consecuencia, también podría tener sentimientos de culpa acerca del hecho (incluyendo “culpa del sobreviviente”). También podría tener algunos de los siguientes síntomas que son característicos de ansiedad, estrés y tensión:

  • Agitación o excitabilidad
  • Mareo o Desmayo
  • Sensación de latidos del corazón en el pecho
  • Dolor de cabeza

El TEPT comienza en momentos diferentes según cada persona. Los síntomas de TEPT pueden comenzar inmediatamente después de una experiencia y luego continuar. Otras personas pueden desarrollar síntomas nuevos o más graves meses o incluso años después.

Una de las técnicas psicológicas más adecuadas para tratar este tipo de trastorno es el EMDR.

Si no ha encontrado lo que busca, puede enviarnos una consulta que será contestada

por uno de nuestros psicólogos con la mayor brevedad posible.

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